11.12.10

Hoy: el postre...

En los post anteriores Sabi me dijo que quería seguir degustando un poco de ese Menú llamado García Márquez... pongamoslé que éste es el postre.

Él fue el primer hombre al que Fermina Daza oyó orinar. Lo oyó la noche de bodas en el camarote del barco que los llevaba a Francia, mientras estaba postrada por el mareo, y el ruido de su manantial de caballo le pareció tan potente e investido de tanta autoridad, que aumentó el terror por los estragos que temía. Aquél recuerdo volvía con frecuencia a su memoria, a medida que los años iban debilitando el manantial, porque nunca pudo resignarse a que él dejara mojado el borde de la taza cada vez que la usaba. (...) Decía (El doctor Urbino): "El inodoro tuvo que ser inventado por alguien que no sabía nada de hombres". Contribuía a la paz doméstica con un acto cotidiano que era más de humillación que de humildad: secaba con papel higiénico los bordes de la taza cada vez que la usaba. Ella lo sabía, pero nunca decía nada mientras no eran demasiado evidentes los vapores amoniacales dentro del baño, y entonces los proclamaba como el descubrimiento de un crimen: "Esto apesta a criadero de conejos". En vísperas de la vejez, el mismo estorbo del cuerpo le inspiró al doctor Urbino la solución final: oribaba sentado, como ella, lo cual dejaba la taza limpia, y además lo dejaba a él en estado de gracia.

Gabriel García Márquez. El amor en los tiempos del cólera.

Éstos pedacitos de historia son los que me sacan una carcajada o una risa, y hacen que lo llame a Marbot para leérsela en voz alta. Me gustan por: la sencillez, lo certeras que son, lo claras que son... Éste de acá me hizo sentir el olor a pis de algunos baños y la sensación horrible de sentarse en una tabla mojada.
No por nada es García Márquez.